martes, 10 de mayo de 2011

CLASIFICACION DE LOS CONTAMINANTES DEL AIRE

Los contaminantes del aire se clasifican en primarios y secundarios.

Los contaminantes primarios: son aquellos que proceden directamente de la fuente de emisión. Como por ejemplo el Monóxido y Dióxido de Carbono, Óxidos de Nitrógeno, Óxidos de Azufre y la mayoría de Hidrocarburos.

Se denominan contaminantes secundarios cuando se originan en el aire por interacción entre dos o más contaminantes primarios; o por sus reacciones con los constituyentes normales de la atmósfera. Como por ejemplo, el Ácido Sulfúrico, Ácido Nítrico, y la mayoría de las sales de NO3 y SO. En la diapositiva vemos cómo los Óxidos de Nitrógeno y Azufre, reaccionan con el vapor de agua presente en la atmósfera generando los 2 principales componentes de lo que se denomina la LLUVIA ACIDA.


La contaminación del aire se puede originar de fuentes naturales o antropogénicas. Cuando proviene de fuentes naturales entonces hablamos de Contaminación Natural. Al hablar de fuentes naturales nos referimos por ejemplo: a erupciones volcánicas, incendios naturales, fenómenos climáticos (vientos, huracanes, etc) y acción bacteriana.


 Cuando proviene de fuentes antropogénicas entonces hablamos de Contaminación Antropogénica, y ocurre cuando los contaminantes son originados por la actividad humana y son las más importantes en las zonas urbanas. Las principales fuentes antropogénicas de contaminantes del aire son: transporte, combustión de carburantes por fuentes estacionarias, procesos industriales y eliminación de residuos sólidos.




 












Principales Contaminantes, sus causas y sus efectos tanto en la salud humana como en el medio ambiente.

El Monóxido de Carbono (CO): es un gas incoloro (sin color), inodoro (sin olor) e insípido (sin sabor). No irrita (no hace toser), pero es muy venenoso.

En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), estimó las emisiones atmosféricas de gases con efecto local en 8612 kilotoneladas, de las cuales el CO representó el 58% (4994 kilotoneladas). En Bogotá, el Departamento Administrativo del Medio Ambiente estima que la concentración media de CO atmosférico en un día normal se encuentra entre 30 y 35 partes por millón. En el informe sobre monitoreo realizado en el “día sin carro” en 2005, se estimó que la concentración ambiental de CO disminuyó en un 76 % respecto a un día normal.

 
Pero, ¿De dónde viene el CO? Cuando usamos combustibles (como la gasolina de un automóvil), producimos CO. Puede ser que estés respirando altos niveles de CO en los alrededores de calles muy transitadas. Otras fuentes de CO incluyen casi cualquier objeto con motor, plantas eléctricas que utilizan carbón, gas o petróleo, e incineradores de basura. Dentro de tu casa, el CO puede provenir del horno, aparato de calefacción, de una chimenea donde se queme leña o del humo de un cigarrillo.

¿Existe más CO en el aire durante el invierno o verano?
Se emite más CO al aire durante los meses del invierno. Esto se debe a que el combustible es consumido con menos eficacia a bajas temperaturas. Además, el aire se estanca más cuando el medio ambiente es frio. Cuando el aire se estanca no se mezcla bien, así que la contaminación se queda en el medio ambiente.

El CO reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, corazón y el resto del cuerpo. Cada ser viviente necesita oxígeno para vivir y por medio de la respiración el oxígeno llega al interior de nuestro cuerpo. Cuando una persona inhala (respira) el aire llega a los pulmones. Dentro de los pulmones, el oxígeno viaja del aire a la sangre. Una vez que el oxígeno se encuentra en el cuerpo, este requiere de ayuda para llegar a donde necesita ir. Para lograrlo cuenta con un ayudante. Este ayudante es una molécula especial de transportación que se llama hemoglobina. La hemoglobina se encarga de tomar el oxígeno y de entregarlo a las partes del cuerpo que lo necesitan. Si hay altos niveles de CO en el aire, entonces el oxígeno no es repartido. Esta es la razón:

La molécula encargada de repartir oxígeno (hemoglobina) puede repartir oxígeno (lo que es bueno para ti) o CO (lo que es malo para ti). Cuando una persona respira aire que contiene CO, este desplaza al oxígeno y toma su lugar. La hemoglobina toma el CO y lo reparte en lugar de oxígeno. Esto significa que cuando el CO está presente, la hemoglobina entrega menos oxígeno al cuerpo. 

El cerebro y el corazón necesitan mucho oxígeno y no funcionan normalmente cuando una persona respira CO. Si alguien se expone a altos niveles de CO, puede experimentar dificultades al respirar o ligeros dolores de cabeza. Los síntomas se intensificarán si la persona está haciendo ejercicio o tiene el corazón y los pulmones débiles.


Las altas concentraciones de CO pueden existir en ciudades con mucho tráfico. Gente que pasa los días en las calles (conductores de autobuses, camiones y patrullas, inspectores de vehículos, encargados de estacionamientos, peatones y ciclistas, trabajadores que reparan las calles y vendedores ambulantes) pueden respirar más CO. 

Los conductores de automóviles también están expuestos al CO proveniente del tráfico y posiblemente, de las emisiones de su vehículo o del humo de cigarro. Cuando el automóvil está detenido, los niveles de CO dentro del vehículo pueden incrementar.

Individuos con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, anemia o hemoglobina irregular pueden experimentar efectos de salud más severos o pueden padecer efectos a niveles más bajos.

Los niños pueden ser más vulnerables debido a que sus pulmones no están desarrollados completamente, respiran más rápido y pasan mucho tiempo al aire libre.

En individuos sanos, el exponerse a CO puede afectar la visión y la agilidad mental.


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